sábado, 5 de mayo de 2012

Una flor llamada primavera

Primula veris, primavera, es una de esas flores que alegra ver por el campo por su belleza y su presencia solo temporal. Florece con el estallido de la primavera, antes de que los árboles tengan el follaje suficiente para dar sombra. Sus flores, amarillas colgantes y olorosas, dispuestas en un racimo al final del tallo y su roseta de hojas basal la hacen original y atractiva, sobre todo si la tarde de primavera es lluviosa y verde. También tiene valor medicinal, además de estético: véase:

Video de la floración de prímula veris: http://vimeo.com/22455196

domingo, 8 de abril de 2012

Esquizófilos



Ayer encontré estos hongos sobre un arbol. Se trata de una pequeña especie saprófita que se alimenta vorazmente de madera y prolifera en épocas lluviosas. Su superficie es vellosa de color balnquecino.
Existe una especie parecida en los trópicos que los africanos utilizan como chicle, ya que estos hongos son elásticos e indesgastables y parece ser que tienen un sabor ácido. Curiosamente pueden provocar accidentes graves, ya que las esporas al masticar la seta pueden llegar a través de la sangre a instalarse en la médula espinal donde por lo visto pueden germinar y provocar una parálisis irreversible.

domingo, 20 de noviembre de 2011

setas, setas, setas¡¡

Por fín llegaron las deseadas lluvias a mojar los campos y a resucitar la vida latente. Redes de micelios hacen su trabajo todo el año bajo tierra mano a mano con plantas y microorganismos y esperan la humedad otoñal para fructificar y regalarnos la visión de seres espectaculares. Son las setas, uno de los mayores regalos de la naturaleza y unos de los modelos preferidos de fotográfos y naturalistas: pequeñas y pringosas, grandes y aparasoladas como las macrolepiotas, alargadas con pintas, casi cónicas, diminutas, gordinflonas como boletos, extrañas y coloridas como los mixomicetes, amelocotonadas como rebozuelos, coralinas y cavernosas como ramarias y colmenillas. Blancas como la nieve, achocolatadas y deseadas como la seta de cardo, rojas como en los cuentos.. todo un universo micológico para admirar y descubrir después de tanta sequedad.. por fin..





martes, 1 de noviembre de 2011

Bosquete de arces madrileño
























Hay pequeños rincones naturales que cautivan a cualquier espectador no impasible. Como este pequeño bosquete de arces de Montpelier (Acer monspessulanum) con sus lobuladas hojas rojas de otoño, que a pesar de estar en Madrid, aportan al paisaje un ligero sabor oriental.

En compañía de algunos quejigos en esta época ocre amarillentos y líquenes cenicientos adornando sus ramas, los arces se expanden por la ladera de umbría. A sus pies se encuentran matas de retama loca (Osyris alba) con sus hojas verde brillante y cargadas de frutillos rojs.

Sobre el suelo se muestra una gran alfombra de hojas secas que los arces y los quejigos van vistiendo.